Carrión de los Condes

Los orígenes más antiguos de la ciudad de Carrión se remontan a la época celtíbera, según distintos hallazgos arqueológicos. Durante la dominación romana, esta población se llamó Lacóbriga. Después, Carrión vivió sin pena ni gloria las monarquías visigodas y la invasión árabe. Fue a partir de su reconquista, en tiempos de Alfonso II el Casto (792-842), cuando empieza a cobrar importancia dentro del reino de León primero y de Castilla después. En estos siglos, con el nombre de Santa María de Carrión, fue cabeza de un condado del reino leonés, al frente del cual estaba la familia de los Beni-Gómez. En esta familia destacó García Gómez, quien se llegó a enfrentar con Almanzor cuando rompió los pactos que mantenían, lo que provocó que el mismo Almanzor viajara hasta Carrión para poner orden. Su descendiente Gómez Díaz y su esposa Teresa introdujeron en 1077 la orden benedictina en el ya edificado monasterio de San Zoilo y construyeron el puente y un hospital de peregrinos al lado de aquél. Son ellos los condes que dan nombre a la ciudad, y no los supuestos infantes que aparecen en el Poema de Mío Cid.

En el s.XII Carrión ya era una etapa importante dentro del Camino de Santiago, con cuyo motivo acudían gran cantidad de peregrinos, en su mayoría francos, por lo que surgieron numerosos hospitales (se contaban hasta catorce en el s.XV). También durante la Edad Media se celebraron en Carrión Concilios y Cortes, llegaron las órdenes de San Francisco (1218) y de Santa Clara (1255), y se instalaron distintas familias nobles (Girón, Velasco, La Vega, Manrique, etc).


En el s.XVI, Carrión ya tenía una configuración muy aproximada a la actual. En 1564 el Concejo compró al monasterio de San Zoilo la jurisdicción sobre el barrio circundante, que hasta entonces tenía fueros propios y señorío del abad del monasterio. No obstante, la población iba decreciendo en vecinos e importancia, lo que se intentó solucionar mediante la creación de un mercado franco que Felipe III concedió en 1620 y aún sigue celebrándose en la actualidad.

En los siglos siguientes, Carrión ya no se correspondía con las antiguas glorias medievales. Aunque conserva la mayoría de las iglesias, abundan las construcciones de adobe (barro y paja), a excepción de contados edificios de piedra, la mayoría de los cuales son antiguas casas solariegas. En el s.XIX se destruyeron (incendio en 1811) y deterioraron (desamortización en 1835) numerosos edificios y monumentos de Carrión, algunos de los cuales han sido restaurados o reconstruidos después. Desde el último cuarto del s.XX se han construido numerosos edificios modernos de viviendas, principalmente en hormigón y ladrillo visto, sustituyendo a antiguas casas de adobe, muchas de las cuales aún perviven.